Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Tennyson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfred Tennyson. Mostrar todas las entradas

Yo no negocio ningún feudo con la muerte


In Memoriam LXXXII
I wage not any feud with death


Yo no negocio ningún feudo con la muerte,

Por los cambios provocados en forma y mente;

Ninguna vida menor que abraza la tierra

Se cruzará con él, ni a mi fe le dará guerra.


El eterno proceso avanza,

De estado a estado el espíritu pasa;

Estos son apenas los tallos destrozados,

O las ruinas de una crisálida.


No culpo a la Muerte, pues ella desnuda

El uso de la virtud en el planeta:

Yo se que aquel valor humano

Brillará intensamente en otro lado.


Pero esto sólo la Muerte me provoca:

La ira que se asienta en mi corazón;

Ella distancia de tal modo los cuerpos

Que a nuestros oídos no llega ningún lamento.

In memoriam: Poema 50

Poema escrito por Alfred Tennyson, escritor Inlgés. Este poema forma parte de un libro de 175 poemas llamado "In memoriam", siendo el presente el número 50.
Por Alfred Tennyson
Permanece a mi lado, cuando se apague mi luz,
y la sangre se arrastre y mis nervios se alteren
con punzadas dolientes.
Y el corazón enfermo
y las ruedas del tiempo giren lentamente.

Permance a mi lado, cuando a mi fragil cuerpo
le atormenten dolores que alcanzan la verdad.
Y el tiempo maniaco siga esparciendo el polvo.
Y la vida furiosa siga arrojando llamas.

Permanece a mi lado, cuando vaya apagándome.
Y puedas señalarme el final de mi lucha.
Y el atardecer de los días eternos
en el bajo y oscuro borde de la vida.

Permanece a mi lado, cuando el camino se acabe.
Y lo recorrido no sea más que un recuerdo,
un instante suspendido en el tiempo, en la eternidad.
Y la verdad me alcance, y la verguenza se rinda.

Permanece a mi lado, cuando todos se hayan ido.
Y la soledad me amenace,
y la oscuridad me envuelva.
Cuando el sonido de tu voz sea el último nexo con la vida.
Y tus ojos me miren y tus labios me besen.

Permanece a mi lado, cuando la vida me deje,
y no pueda cantar, y no pueda gritar.
Cuando las olas del mar no me lleguen
y la brisa desprenda la verdad de mis días.

Permanece a mi lado, cuando todo parezca sucumbir al hastío.
Y el tedio se canse y la esperanza no nazca.
Y la música se ahogue, callada, lenta, mojada,
en mi burlada garganta.

Permanece a mi lado para no perderte ahora,
para quererte siempre, y así protegerte
de la llama incandescente que derriba las puertas
y aplasta las vidas, dejandolas muertas,
en espantosa huida.